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La Plaza del Congreso reabrirá sus puertas a fin de mes modernizada

Las obras de restauración de los monumentos ubicados en la Plaza del Congreso, y el acondicionamiento de los espacios verdes, senderos y fuentes está llegando a su fin y antes de terminar el mes será reinaugurada.

El objetivo de los arreglos era restaurar  y volver a la fisonomía de cuando fue inaugurada en el centenario de la Revolución de Mayo (1910).

El costo total de la obra de renovación de las tres plazas: Lorea, del Congreso y Mariano Moreno – ubicadas entre Rivadavia, Entre Ríos, Hipólito Yrigoyen y Roque Sanez Peña-, es de $59 millones. Esto permitirá recuperar el espacio, tanto a nivel barrial como institucional.

El cambio más impactante es la quita de las piedras color ladrillo que son reemplazadas por césped. Con esta acción, se ganan 4.100m2 de superficie verde en la Plaza Congreso, en el entorno de la fuente y los canteros laterales sobre Yrigoyen y Rivadavia, y 620 m2 en los canteros centrales de plazas Mariano Moreno y Lorea.

Paralelamente, para mejorar la comunicación peatonal entre las plazas, se niveló a la altura de la vereda la calle Virrey Ceballos y se recuperó la traza original de senderos, bordes de veredas y canteros.

También se unificaron los modelos y alturas de las rejas que protegen monumentos y canteros; renovaron el mobiliario urbano e iluminación; plantaron árboles en las planteras laterales de Rivadavia e Yrigoyen según el plan maestro; y se ampliaron los patios de recreación para chicos, con nuevos juegos inclusivos.

Las obras incluyeron la restauración de estatuas y fuentes de la Plaza, mientras que las esculturas de Alfredo Palacios y de la poesía Tráfago de Baldomero Fernández Moreno fueron reubicadas.

Para su construcción se presentaron distintos proyectos, aunque el escogido fue finalmente el del paisajista Carlos Thays, que respetaba un petitorio firmado por los vecinos en 1893.

Este pedía que no se mutile la Plaza Lorea por lo que su intervención requirió, entre otras modificaciones, retirar las columnas de alumbrado de la traza original de la avenida Rivadavia.

La obra finalizó en enero de 1910 y quedó determinada por una Plaza Lorea dividida en dos, con esculturas y jardines estilo francés, una plaza intermedia con un estanque, un monumento a erigirse -que finalmente sería una réplica a partir del molde original de El Pensador- y una gran plaza cívica con una pileta central y canteros a los lados.

El diseño de las plazas se mantuvo hasta 1968, cuando tomó su forma actual al establecerse la mano única para la avenida de Mayo y se construyó la curva que une a la traza con la Avenida Rivadavia.

Fuente: Telam

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